miércoles, 11 de diciembre de 2013

Stalkear a tus amigas


Con el ser de los próximos milenios
Por la tarde el sol se cuela y aparece el cobre del paisaje que llora azufre, los árboles cetrinos y bronceada la tierra. Un perro a mis pies, un escenario perfecto para el fuego, un flash en mi frente cuando avanza la leña a mis fauces. El olor limpio del junco de la esterilla es el confort civilatorio que disponemos. Allí estamos a salvo por un rato. Paró el Paraná, la gravedad se detuvo a las tres de la mañana, en la superficie el agua esta plana, sin pliegues más que los de nuestra respiración. Tenemos el monte del agua y el monte de la tierra. Y el cielo blanco en la noche aparece como un Rorschach, una monarca guacha, renga, sólo un ala en el cielo calado por el matorral negro de sauces infinitos, infinitos los sauces en perfiles quebrados, y amables. Nos vamos a dormir al sereno sobre la cantera misma del sereno. Luego la ciudad asoma sobre la mata de sauces.

Charly García
La radio, segundo episodio. Me llama Lucía Rodríguez y me invita a participar del micro Me gusta (mucho) del programa De Ushuaia a la Quiaca (Radio Universidad). La idea es que elija un disco de algún artista nacional y comente porqué me gusta mucho. Es una especie de recomendación, pero más vivencial, (todo me lo dice con su amoroso tono al que no se le puede decir nunca que no). Y allí fui a la invitación, y salí a buscar en la discoteca de mi madre el disco que me gusta mucho: Piano Bar de Charly. Perry, que conduce el programa, es de una generosidad sin igual x lo que el micro quedó hermoso. La voz en el éter de vuelta, la timidez de la voz flotando, es la voz desnuda, es una voz encantadora la que una se escucha. Pensé algunas cosas sobre Piano Bar; que vendría a ser el inicio de mis recuerdos regulados, sería mucho decir que es el inicio de mi vida adulta, porque cuando ese disco llegó a casa (el 3.1.85 el día del cumpleaños número 34 de mi viejo) yo tenía 8 años, pero es el primer disco que yo elijo para escuchar regularmente (después vendrían los Twist, Las Viudas e hijas, y Vasos y besos). Llegó en un sobre naranja y negro de disquería Tal Cual. Yendo de la cama al living y Clicks modernos pertenecen a recuerdos de la niñez más pura, pero Piano Bar es 100% elección personal. Es un disco de batalla y violento, pero también es un disco de amor, de revelaciones amontonadas en versos hermosos, todos los versos son hermosos, y todos cada uno una confesión. Charly es el más Charly solista en Piano bar; aún estando acompañado de Fito joven en teclados, que también es el Fito más Charly, y de Willy Iturri en baterías. Tu vida puede ser un año, y ese año ser un disco, Piano Bar es el mío.

Triple X 
El recital, fue un delirio de recital. Hubo feria, hubo venta de obra, de porrones y empanadas. Hubo barra de libros que se vendieron y se comentaron. Porque no hay nada mejor que una barra de libros, todas deberían ser barras de libros, en lugar de barras de cócteles, en las que una se acoda a degustar un trago y conversa de las virtudes del mismo, un coloradito o un clarito;  deberíamos tener barras de libros, como la del viernes en Triple X en la que se podía degustar la mejor poesía de la zona, y llevarla a casa. Me gustó todo el recital y leer también, siempre leemos mejor, todos estamos leyendo mejor, tenemos un público cooperante. Detecté en Cristhian Monti, en su voz, la silueta del paisaje en su ritmo, un tala en sus cuerdas, o las cuerdas de un tala, el rango verbal acuchillado? Sí, para mí que sí, Monti es la voz de enfrente, y es la voz que anhelo.

Pasaje Pam
Eva Finquelstein nos visita desde Córdoba, me la cruzo en la expo del Pasaje Pam, conversamos, y yo no puedo dejar de hablarle. En breve haremos algo juntas; ella, mientras tanto, filma todo lo que va viendo en la expo del pasaje, filma mi foto en la vitrina que se llama Como escalar una montaña, y los dibujos hermosos y novedoso de Fer Kriguer: sigan a este dibujante refinado y salvaje que siempre deja estela. Juan Germán Guardatti lleva el mismo talante que Kriguer, talento y más talento. Subimos a la planta alta y vemos el dibujo geométrico ascético absurdo y sensible de Ricci (Ricci no para), enfrente la expo del taller de Silvita y Pauline explota, se derraman zonas de ternura por toda la oficina 26.
Estoy pensando un hacer una revista de vida social, en abandonar esto y en dedicarme a un quién es quién tipo Ecos de Rosario.

Qué termine diciembre de una vez
El ser, con quien elijo transcurrir los próximos segundos de los próximos milenios, me hace el habitual llamado telefónico de balance de día abriendo una conversación de este modo:

-Che, amor, acabo de vivir una experiencia antropológica.

Como si las experiencias antropológicas significaran un gesto insólito en el uso habitual de nuestra sociabilidad. Todas son experiencias antropológicas en las que estamos, pero él utiliza esto de la experiencia antropológica para encontrar una venia de mi parte al caravaneo eterno que no puede abandonar, aunque se lo proponga o me lo prometa. Bañar de experiencia antropológica esto de que te gusta la noche más que al Facha Martel.

-¡Sí, mirá, qué bien! ¿Y de qué se trata?

- Me citaron en Pellegrini y Corrientes, no sabía a dónde me tocaba ir, y terminé subido a un bondi con algunas amigas de la primaria, el bondi se llama Party Bus.

- Aha, un Party Bus? Que mal debe oler ese lugar.

- Si la verdad es que huele mal, pero la idea es ir bailando y tomando unos tragos arriba del ómnibus durante tres horas. Luego hay distintas paradas, y se baja y se baila en la calle, ayer por ejemplo en la barranca cerca de Puerto Norte.

Party Bus se ha convertido en el motivo de mi stalkeo de las últimas 20 horas.
Una semana de canas manifestando con chumbos.
Biopsicoquinociberdrama.

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