lunes, 29 de julio de 2013

adelanto de Tracción a sangre, próximo a salir!





Ahora tengo quién me escriba.
Desesperadamente, me escriben
Soy formidable, inteligente, bella, sensible y trabajadora
me lo hacen saber,
¿cómo no me lo han avisado antes?
¿Cómo es posible que haya vivido tantos años sin saberlo?
Ahora, ya tengo quién me escriba.
No tengo quién me ofrezca un techo.
No tengo quién me garantice salud.
No tengo quién me lea;
pero me mienten.
una oficina puede ser una máquina de tortura.
Embretada:
el semblante
flota como un melón jugoso pasado de temporada,
detrás de ese escritorio standard de Docampo López adjudicado mediante licitación pública,
con un pliego cuyo valor es de 123 pesos con sellados incluidos,
tan enervante como el color del enchapado roble fake del mueble que recibe palabras,
mis comprobantes.

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