viernes, 19 de octubre de 2012

ACTO: Convite_Convido


Acomodando, lo que debería llamarse archivo, aparecen entre mis papeles de trabajo unas fotos 9 x 13 en papel brillo con marquito blanco. Poner orden desbarata. Así me copa la melancolía y la posibilidad/ansiedad por hacer circular y compartir esta serie de fotos y textos generados casi una década atrás. Lo que más me gusta de todo este cumulo inclasificado e inclasificable es que ha sido un fracaso en términos de eficiencia compacta y muy feliz en cuando a la propia loboriosidad de la producción en su momento.

Aquí parte del asunto.
Entre el año 2002 y 2004 generé apariciones en fiestas familiares. Registré en video y en foto estos eventos devenidos en sucesos. Las acciones sucedieron en Rosario, Arminda y Buenos Aires.

(intervención en SAR, Monumento Nacional a la Bandera, 2004)

En el año 2004 fui invitada a participar en la Semana del Arte de Rosario, para intervenir el Monumento a la Bandera, Patricia Rizzo escribió este texto que aquí comparto:


Una cita en Rosario

La propuesta de Lila Siegrist Convite / Convido consiste precisamente en convidar a los espectadores a que participen de su obra, ofreciendo para ello distintos medios o alternativas.
Puede valerse simplemente de la instalación de un carro de pororó -pochocho para los porteños- con el que convida a gustar abiertamente, del ofrecimiento de una porción de torta frita, o de la invitación a fotografiarse junto a un pony, o una combinación de estas propuestas (posiblemente surjan otras…)



Las acciones, que pueden encuadrarse en una línea performática, -abierta a otras categorizaciones- son cuidadosamente registradas en cada una de sus distintas presentaciones. Cada vez que tienen lugar, la artista documenta a partir de fotografías propias, la experiencia de socialización que ocurre en el proceso de interacción con el público. Toma el impacto de momentos muy personales, a partir de las variadas reacciones que se suceden. Gusto, duda, sorpresa, cuestionamientos en relación al espacio artístico que encuadra el hecho, paralelos inesperados e interesantes, ese registro da cuenta a manera secuencial de procesos que son inherentes al inconsciente, que incluyen una regresión a momentos de la infancia donde naturalmente se ubican algunas de estas escenas que casi todos hemos actuado.

En una de sus presentaciones recientes en Buenos Aires (*) el guardia de seguridad que franqueaba la entrada hacia el espacio de exhibición comentaba al público “primero vaya a buscar pochoclo: es gratis”. Lila tomaba divertida la intervención, sobre todo el comentario agregado del agente, que implicaba un juicio de aprobación implícito. De hecho, su mediación hizo que muchos se volvieran sobre sus pasos e hicieran alegremente la cola para participar del convite, repentinamente “autorizados” a participar de la escena que un instante antes, algunos habían mirado con recelo.


Tanto en el momento que sucede, como a posteriori, a partir del encuentro con su material, la artista examina esa relación que se establece en crear ese intercambio de comunicación y acción. De alguna manera también, documenta su experiencia interna, el proceso y sus contenidos. Estos constantemente se redefinen y permiten que se sumerja en los alcances de su expresión artística, en el crecimiento y en la conciencia de que sus obras tienen el potencial de generar reacciones tan variadas como la contemplación, la participación, la distancia, la ambivalencia y hasta la protesta abierta en cuanto al lugar que tendrían dentro del arte. Ella ha definido –un poco a nivel intuitivo en cuanto al encuadro de su trabajo- como “caprichos” a su antojo estos encuentros en los que da para recibir aun cuando sabe que su obra comienza en el instante mismo en que coordina la logística de cada presentación.

(Dominguez Dentrecasa, en el living comedor de la casa de mi abuela, Julio 2003)

Las obras de Lila están profundamente ligadas al contexto, ya sea el contexto en dónde serán exhibidas como donde han sido concebidas. Uno de sus trabajos anteriores, –Domínguez Dentrecasa- también conllevaba implícita la participación de los espectadores como parte integrante de la obra, valiéndose de estrategias de apropiación, herencia cultural y citas pero más de especificidad local, vinculados a la ciudad de Rosario, su lugar de origen. En el contexto de 1ra semana del arte en la misma ciudad, Lila realiza otro de sus convites, esta vez en el emblemático Monumento Nacional a la Bandera, referencia insoslayable -tanto para sí misma como parte de su ciudad natal-, como para cualquier argentino. La ocasión tiene una muy especial significación, el convite no sólo crece en tamaño y poder de convocatoria, sino que en la acción propuesta interviene un video realizado con la acumulación de los registros logrados en otras instancias del mismo trabajo. Esta yuxtaposición de convites, -por la naturaleza del proceso artístico- como si fuera una estructura narrativa abierta, concentra más intensamente el contenido de su obra a la vez que invoca el imaginario cultural de este espacio con historia. El proceso del convite evoluciona en una escala cada vez mayor, emerge al contexto del espacio público, la instancia social se vuelve más compleja y varía su escala y su proyección, extendiendo su definición.



Me gusta pensar más en las causalidades que en las casualidades, y en cuanto a la relación que tiene Lila con su trabajo, siempre me ha generado mucho respeto su preocupación por insertar su obra dentro de la discusión artística, optando por una línea estética de no fácil comprensión pero abierto a un estado de cuestionamiento perpetuo. En este sentido, creo que tiene mucho para ofrecer con su labor, especialmente por su potencial de provocar sobre las nociones preconcebidas sobre representación, participación, etc. Abre la posibilidad de que cada espectador recepcione el momento a nivel estético, a nivel social, a nivel cultural, y así en adelante. El concepto de obra abierta que propone participa del desarrollo de un discurso que tiene mucho menos de inocente de lo que estoy segura, supone. Reflexiona también sobre la acción de dar y recibir. Quizás una de las grandes preguntas que se esta haciendo el mundo.

* Refiero a la presentación del Convite / Convido con pororó en la Exhibición Zona en proyecto, Intervenciones a un espacio deshabitado, Proyecto A, Espacio Guevara, Noviembre de 2004.

Patricia Rizzo
Marzo, 2005

Sobre la intervención en Espacio Guevara, se dijo esto:
Mas data:
Acción y simulación, dos tiempos de un arte continuamente "en acto"

Este sábado, la rosarina Lila Siegrist exhibirá "Convite-convido", en una fábrica en desuso de Buenos Aires. Su obra se inscribe dentro de la muestra "Zona en Proyecto", curada por Patricia Rizzo.


Desde el próximo sábado, Lila Siegrist (Rosario, 1976) expondrá una serie de doce foto-‑performances sociales, junto a una vídeo‑performance, en el marco de su obra-‑total de reciente ejecución, titulada "Convite‑-convido", que forma parte de un conjunto de trabajos instalatorios y acciones de artistas escogidos por Proyecto A/ Arte Contemporáneo, un espacio de arte interdisciplinario, destinado a mostrar y promover las obras de talentos emergentes menores de 30 años de edad. El lugar que acoge la exhibición corresponde a los ex galpones de la empresa Casanto y en dicho predio, durante tres sábados consecutivos --23, 30 de octubre y 13 de noviembre--, se realizarán acciones y performances en vivo.
 La labor artística y situacional de esta joven creadora local, que se alzó con el Primer Premio de Proyecto A/ Arte Contemporáneo, propone una serie de lineamientos estéticos, que parten de la revisitación culta, y en clave contemporánea, de la performance, el "teatro en vivo" (living theater), el happening y la documentación de eventos, en los cuales, los invitados se convierten en auténticos actores y gestores de los distintos cuadros de escenas narrativas.
  Se trata de fiestas y reuniones familiares, en las que Siegrist, a hurtadillas, capta por medio de una cámara fotográfica digital y un aparato de vídeo diferentes instancias de sus acontecimientos sociales, sin que los allegados o familiares, transformados en anónimos actores, tengan demasiada conciencia de ello.
  En este sentido, su estrategia apropiacionista se vale de un lúdico voyeurismo, presente en su actitud de fisgonear a los otros divirtiéndose y en desdoblarse, a la vez, aunque de manera solapada como maestra de ceremonias, planteando de antemano algunas pautas o guiones de acción, lo suficientemente flexibles, como para que el público no  repare en el hecho de que, en realidad, está llevando a cabo una "routine" performativa y comportamentística.
  La orientación de este tipo de "work in progress", que Siegrist viene desarrollando desde hace ya unos años consiste en delinear territorios de actividad co-‑participativa, demarcar espacios de activación de los sentidos y construir situaciones, en las que el espectador se transforma en protagonista y co-‑autor. Luego, la artista procede a transcribir y adulterar las sucesivas acciones en simulacros fotográficos y fílmicos.
  Foto-‑performance y vídeo-‑performance: dos tiempos de un arte continuamente "en acto", pero, al mismo tiempo, "potencial", al punto que su consumo sea rápido, constante, inmediato, inabarcable. Acción y simulación: dos instancias conceptuales, destinadas a crear un diálogo fructífero con el espectador. Más allá del monólogo intimista, más allá del soliloquio de su autor, la obra efímera aspira a la fundación de nuevos valores estéticos, éticos y existenciales, que excedan los límites de cualquier forma de subjetividad miope y autista.
  En este caso, la artista abre deliberadamente la obra pluri-‑performatiiva en el corazón mismo de su producción, sometiéndola a continuos cambios y derivaciones, incluso no previstos en guión previo.     Los eventos se encadenan y van generando un interespacio, un intramundo que convoca al otro, evocando un sugestivo encadenamiento de gestos individuales. Al registrarlos en forma documental y analógica, Siegrist ya se encuentra en posesión de una primera entidad historiable, pero su ritmo resulta a posteriori indefinidamente repetible y mudable. Pero he aquí, que se trata de la repetición que produce leves diferencias: ningún gesto o acción son los mismos. Los invitados-‑protagonistas, no son los meros figurantes de un acontecimiento, sino los provocadores de desvíos y derivas de la acción, según sus propias necesidades y deseos. Por su parte, las imágenes van tomando cuerpo sobre las superficies bidimensionales del papel fotosensible.
  Estas tomas primarias, intervenidas digitalmente o no, son los correlatos de las actividades efímeras que acontecen en un espacio-‑tiempo, de carácter no lineal. En "Convite-‑convido" (2004) hay una necesidad imperiosa de capturar el vacío circundante, sea externo o interno, y de llenarlo, por medio de la inclusión de la mirada y el cuerpo de los otros, en un tiempo real, sujeto a la inevitable fragmentariedad de la toma fotográfica y la edición del vídeo-‑arte. Tiempo y espacio ahora "maquillados" por la post-‑producción foto-‑fílmica del evento. ¿Dónde situar el principio de verdad, dónde hallar el criterio de certeza de la performance? Las imágenes han dejado de ser testigos, han perdido su valor de referencia, ya no reenvían a ninguna realidad, dado que la misma ha sido transfigurada por mecanismos tecnológicos.
 Las prerrogativas de experimentación con la imagen estática y/o animada, en las obras de Siegrist, son doblemente tautológicas. Están ahí, con el sólo objeto de convertirse en artificios de una acción.
 Réplicas arbitrarias de un original, sujeto a infinitos cambios y reconversiones, manipulados por parte del artista-‑performer-‑editor.
Hoy en día, si bien se sigue utilizando, la palabra happening resulta ser una terminología trillada y vaciada de contenido, porque la mayoría de las veces se la emplea mal o fuera de contexto. Su creador, Allan Kaprow, un artista norteamericano de origen lituano, autor de los dos primeros happenings de la historia del arte, titulados "18 happenings en seis partes" (1959) y "Yard" (1961), ya había vislumbrado el sentido de contrariedad que dicho vocablo provocaba en el ánimo del espectador. Este no sólo comunicaba un significado neutro de 'evento' o de 'acontecimiento', sino, que además implicaba siempre algo del registro de lo imprevisible, de lo casual, de lo azaroso, de lo involuntario e indirecto. Claudia Laudanno

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